Argentina: como convertir lo malo en bueno (y otros pensamientos)…

«La calle mas larga, el río más ancho
Las minas mas lindas del mundo
El dulce de leche, el gran colectivo
Alpargatas, soda y alfajores».

Así empieza la canción «La argentinidad al palo», de Bersuit Vergarabat, mi banda preferida en mi adolescencia. Creo que toda la letra de esta canción es digna de escuchar, ¡porque nos describe de pies a cabeza! Así somos, así es nuestra cultura. Exagerados, agrandados, pedantes, dirán muchos. Mi opinión personal es que todas esas, así como otras características, pueden ser vistas como defectos o como virtudes, depende del cristal desde dónde se mire. Y creo en esa capacidad de reinventarnos, de caernos, de levantarnos y de convertir lo malo en bueno que tenemos los argentinos.

¡Somos un pueblo complicado de entender! De todo esto te vengo a hablar en este post.   

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Gardel, Evita y Maradona, ¡tres grandes íconos argentos!

Si me pregunto: ¿cuáles son nuestras características? ¿Qué nos define como argentinos? ¿Cómo nos ven afuera? Estas son mis conclusiones:

La Exageración.

Así como el inicio de la canción, la calle más larga, el río más ancho… Así todo.

Tanta fama de exagerados tenemos en el mundo, que hasta los brasileros han acuñado un término gramaticalmente incorrecto para definirnos: «o mais grande do mundo» (el uso correcto sería «o maior»). Cuando de fútbol se trata, ellos siempre preguntan: «Maradona o Pelé? Qual é o mais grande do mundo?»

Siguiendo la lógica de que podemos convertir lo malo en bueno, la exageración es un caso. En nuestra comida, por ejemplo: los italianos trajeron la fórmula del helado y nosotras la replicamos, pero exageradamente: la llenamos de pepitas de chocolate, de trocitos de nueces, etc. A las pastas le agregamos un montón de salsa y queso, y al fernet, ¡coca cola! Tan mal no nos fue, ¿no? 

La Amistad.

Lo dije en el post anterior: Argentina, ante todo, es la amistad. Son los mates, es el fútbol, los abrazos, la hospitalidad de su gente, es besar a uno por uno en una reunión de 20 personas. 

Para mí la foto que nos describe de pies a cabeza es esta de abajo. Un parque cualquiera, un fin de semana. Miles de personas (¡miles!) sentadas en ronda, donde ninguna tiene menos de tres, pero el número máximo puede ser enorme.  Siempre un mate. Siempre la amistad. Reposeras, lonitas, alguna pelota. Niños y mascotas. Risas y bullicio. Amigos, primos, compañeros de la escuela, vecinos, el amigo del amigo. Vendedores ambulantes (¡estoy vendiendo tortas para mi viaje de estudios, estoy vendiendo churros para llevar un mango a mi casa!). Y no necesariamente tiene que ser un parque, la misma foto se replica en cualquier casa o en cualquier bar. 

Argentina es la amistad. El día del amigo es, a mí entender, la celebración más importante del año. Más que halloween, más que San Valentín y hasta a veces más que las fiestas de fin de año.

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Un domingo cualquiera, en cualquier parque de Argentina.

La Solidaridad.

Y además de la amistad, la solidaridad es también algo que nos hace grandes. Siempre que podamos, vamos a dar una mano. Acá alguien me va a decir que en general hoy estamos siendo individualistas y egoístas. Pero cuando algo grave pasa, la gente se solidariza siempre. Por ejemplo, hace 10 años hubo una gran explosión en Rosario y dos edificios enteros se derrumbaron por una pérdida de gas. La ciudad entera salió a ayudar, y desde Defensa Civil tuvieron que pedir públicamente que la gente no se acerque más, porque ya estorbaban los trabajos de rescate. Esos somos nosotros, la solidaridad prevalece.

Las Contradicciones.

Al irme, me encontré que hay mucha gente que se va porque «en Argentina no se puede vivir» y repiten como un loro «a Argentina no vuelvo». Pero luego veo con no poca frecuencia que postean en los grupos de «Argentinos en… «, para seguir manteniendo todas las costumbres de nuestro país. Y así, compran la yerba a precios astronómicos, se juntan solo con argentinos, cenan en restaurantes argentinos y salen a caminar con la camiseta de la selección. 

Estas contradicciones también forman parte de la cultura argentina, nos amamos y nos odiamos al mismo tiempo, y generalmente aquello que criticamos, si tomamos un metro de distancia vamos a notar que también lo generamos.

La Pasión.

Es que somos pasionales, para bien y para mal. Todas nuestras características se podrían fundir en esta: la pasión. Cuando juega Argentina, si vamos ganando, nos amamos, si perdemos, nos defenestramos. Pasión. Cuando escuchamos tango, pasión. Cuando éramos adolescentes y si te gustaba Sumo no te podía gustar Soda Stereo, pasión. En lo político, pasión. Siempre la pasión: River o Boca, peronista o radical, ñuls o central, team invierno o team verano. Y así. 

La Queja.

Somos súper quejosos, de eso no hay discusión. La queja está en el folclore nacional, lamentablemente nuestro eterno estado de crisis nos ha vuelto así. Que el clima, que la inflación, que el aceite está carísimo, que subieron la luz, que internet no anda. Se escuchan quejas en las cola de los bancos, en la puerta de los colegios, y en la mesa de al lado en el bar.  Todos nos quejamos.

Pero no todo es negativo en la queja. Siguiendo con la lógica de convertir lo malo en bueno, la queja es lo contrario a la sumisión. A diferencia de otros países de América, considerados «más sumisos», el argentino se queja, protesta, se une, se sindicaliza, y a través de esas «quejas» surgen luchas, que luego redundan en aumentos salariales, o en nuevos derechos. Me quedo con esta parte.

Los Derechos Humanos.

Del punto anterior surge este. Argentina es pionera en materia de Derechos Humanos. Desde nuestros inicios como país hemos sido precursores en cuanto a las luchas por los derechos civiles, políticos y sociales. Por hacer mención a los derechos adquiridos en los últimos años, podemos destacar que en 2010 se sancionó la ley de matrimonio igualitario, en 2012 la ley de identidad de género y recientemente, en enero de 2021, la de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.

Todas estas conquistas se logran gracias a las luchas en las que participa gran parte de la población, siempre dispuesta a alzar su voz en defensa de los derechos.

Y en este punto, no puedo dejar de hacer una mención especial y muy destacada a la eterna lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. Es gracias a su incesante trabajo, que al día de hoy han recuperado 133 nietos apropiados por la dictadura. 

La Adaptabilidad en materia laboral.

¿Qué pasa cuando nos mudamos al extranjero? ¿Cómo nos ven en lo laboral? 

Sí, tenemos fama de soberbios. Que nos las sabemos todas, que decimos todo de frente y defendemos nuestra postura a rajatabla. Y todo esto es cierto.

Pero a la vez creo que gustamos, y que nos resulta relativamente fácil ser contratados. Y pienso que el motivo es porque somos adaptables.

El argentino aprendió a vivir en crisis. Muchos perdieron todo de la noche a la mañana y se tuvieron que reinventar. Muchos estudiamos una carrera pero luego nos dedicamos a otra. Si se nos rompe algo hemos aprendido a arreglarlo solos, sin ayuda de nadie y sin reponer lo roto. No somos para nada lineales. Y todo esto hace que a la hora de buscar trabajo, tengamos condiciones para hacer las cosas más diversas, y adaptarnos a casi cualquier circunstancia. De las crisis nacen las oportunidades, dicen. Y creo que este es otro ejemplo de cómo hemos podido convertir lo malo en bueno, lo negativo en positivo.

La Política y la Economía.

Acá también entra en juego la pasión. Y a una semana de las elecciones 2023, diré que el argentino está atravesando un momento muy delicado en cuanto a la política y a la economía. Hace rato que venimos dividiéndonos por la llamada «grieta», pero hoy tenemos un compromiso muy grande en el sentido de convertir lo malo en bueno, para no perder en los próximos 4 años todos los derechos que tantos años nos llevó adquirir. 

El Extranjero en Argentina.

¿Qué pasa con los extranjeros que vienen a vivir a Argentina? En este país los recibimos a todos de brazos abiertos. Y esto tiene un por qué muy importante: viene de la mismísima Constitución Nacional. Nuestro preámbulo dice así: «Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina».

¡Amo a nuestro preámbulo! Más allá de que en la práctica haya personas que discriminan, en Argentina se recibe de buena manera al inmigrante. Cualquiera que quiera venir puede hacerlo, y gozará de los mismos derechos que cualquier argentino (salvo el derecho al voto, aunque también es permitido en algunos casos).

Es de argento.

Y  para terminar este post, te cuento algunas comidas y costumbres que son originales de  nuestro país, o que nos caracterizan, o por las que nos reconocen en el mundo.

Nosotros decimos: «es de argento»:

  • El vino. Especialmente el Malbec. El vino en Argentina es uno de los más famosos del mundo, y además es muy barato en relación a otros países.
  • El fernet. Otra cosa que trajimos de Italia, solo que aquí en los últimos 15 años se convirtió en nuestra bebida nacional. Es una bebida alcohólica muy fuerte, hecha a base de hierbas. La clave de todo es la proporción: 70% de coca cola, 30% de fernet. Es una costumbre muy generalizada cortar una botella grande de plástico y compartirlo, pero también se puede tomar en un vaso, como si fuera un cuba libre o un gin tonic.
  • El mate: una costumbre compartida con Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil. Cada país tiene una particularidad, en la forma de tomarlo o en el tipo de yerba utilizada. Para mí simboliza la camaradería, la amistad.
  • El asado, el motivo de reunión de cualquier domingo, en familia o con amigos. Y el famoso «aplauso para el asador», si salió rico.
  • Las empanadas, el locro, el chori, la molleja, los guisos, las tortas fritas, todas son comidas argentas.
  • Hablando de los dulces: los alfajores, el dulce de leche, las facturas, la choco torta y el postre del vigilante (queso y dulce de membrillo o batata).
  • El tango y el folclore. Contrario a lo que se piensa, el folclore es mucho más popular que el tango y se escucha (¡y baila!) en todo el país. El tango es más de Buenos Aires.
  • El «rock nacional», el cuarteto y la cumbia. Son los ritmos musicales más modernos y bien argentos. Charly García, el Flaco Spinetta, Los Redondos, Sumo, Soda, Los Palmeras, Rodrigo y muchos, muchos más ¡son argentos!
  • Jugar en el truco, y obviamente, ¡mentir en el truco!
  • Caer de sorpresa en una casa. Desde que existen las redes, esta argentinidad ha disminuído, pero aún es común caer en cualquier casa sin avisar, o avisando con poca anticipación.
  • Besar a uno por uno en cualquier reunión: no es posible levantar la mano y dar por saludado a todos, ¡no señor! Es una regla de oro saludar a uno por uno, al entrar y al irse. ¡Al menos damos un solo beso!
  • Que todos hablemos al mismo tiempo y a los gritos, y aunque seamos muchos, todos estemos atentos a la misma conversación. Esto ¡es un arte!
  • Ir al psicólogo. ¡Levante la mano el argentino que no fue al psicólogo! ah… no, bueno… 
  • Cenar tarde: creo que nos regimos por la luz. Es impensable cenar de día. Pero aún en invierno, es raro que alguien cene antes de las 21:00.
  • Salir tardísimo: a las 23.00 puede que recién te estés encontrando con tus amigos. Los bares tienen la cocina abierta hasta aproximadamente la 1:00.
  • El after ¿dulce o salado?: Salir de la disco y volver a reunirse con los amigos, en una casa. El gran enigma es siempre: ¿me clavo un chori o compramos facturas? Y pobre el  que pone la casa, pues terminará haciendo shhh shhh para no despertar a toda la familia mientras los amigos borrachos gritan y discuten sobre el último gol o sobre quien van a votar en las próximas elecciones. Es de argento.
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Los amigos, el fernet, la cerveza negra marca Quilmes, el queso rallado y la pasta llena de salsa. Y cenar tarde. ¿Hay algo más argento?

Creo que puedo seguir días escribiendo sobre Argentina. Es que amo a este país, me encanta pasar las horas contándole a todo el mundo cómo somos, qué nos define y cuáles son nuestras costumbres. Por supuesto que siempre hablo desde mi visión, que puede ser diferente a la de otra persona.  

Por eso me gusta que los posts sean participativos, así que te invito a que si querés dejar tu opinión, ¡lo hagas acá abajo! 

¡Nos vemos pronto! ¡Abrazo viajero!

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Mi festejo de cumpleaños, ¡bien argento!

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